“El orden que imagina nuestra mente – nuestras teorías –
son como una escalera, que se utiliza para llegar hasta algo.
Pero después hay que arrojar la escalera, porque se descubre que, aunque
haya servido, carecía de sentido”.
U. Eco, El nombre de la rosa.
Bienvenidas y bienvenidos a este espacio
Presento con este texto mi nuevo blog, un lugar de lecturas y análisis sobre psicología, psicoanálisis, arte clínico y el ejercicio consciente de los procesos de crecimiento a lo largo de la vida. Aquí comparto reflexiones que no siempre caben en una sesión o en una formación: sobre trastorno mental, musicoterapia, neurodivergencia, supervisión de casos, buscando esa intersección donde el arte, el amor y la humanidad se encuentran con la clínica. Y también abriré espacio a todo aquello que os interesa y me queráis comentar o preguntar.
Mi apuesta es acercar estas reflexiones a todas las personas interesadas en comprender de manera sensible la experiencia humana. Desde un lenguaje accesible y cercano, en un momento en que nuestra atención está secuestrada por lo que he llamado el “exceso escaso”: esa profusión casi infinita de inputs, estímulos y demandas que consumimos con facilidad, pero que se nos escapan como agua entre los dedos.
Actualmente estamos, además, en un mundo marcado por polaridades extremas. Conflictos bélicos interminables, crisis económicas y ambientales, desigualdades y enfrentamientos culturales nos muestran la fragilidad de certezas que parecían sólidas. Y se me hace imposible no citarlo en un primer texto de presentación del blog. Ya que, en definitiva, en todo está presente la política, aunque sea de manera indirecta. Estas polaridades que estamos viviendo (¡a mitad de la segunda década del siglo XXI!) no son fijas: oscilan entre cercanía y distancia, armonía y conflicto, lo cercano y lo lejano, lo seguro y lo incierto, lo personal y lo colectivo; y nos exige navegar continuamente fuerzas contradictorias que afectan tanto nuestra esfera emocional como nuestra percepción y acción.
En este sentido, deseo que este blog también ayude a restituir un poco el equilibrio frente a la fragmentación actual de nuestras experiencias y a poner una gota más de amor frente a un mundo rodeado de conflictos bélicos.
Y que también sea un blog que si ha de sacudir por dentro que lo haga, invitándonos a hacernos preguntas y a mover sin miedo el malestar latente que tantas veces sentimos. Pienso que es mejor el coraje de moverlo que no quedarse estancado.
Este blog está pensado para un público diverso que resuene con lo que voy escribiendo: familias, analistas, profesionales de la salud, docentes o analizantes… Porque todos compartimos una convicción: la clínica de la psique se teje en el encuentro entre quien pide ayuda y quien la ofrece. He estado años en ambos lugares y mi experiencia me impulsa a tender puentes entre ellos. Por eso, mi lenguaje aquí es narrativo y sencillo; los postulados más complejos y las citas académicas los reservo para clases y programas formativos. Me permito ser poco ortodoxa y más familiar, abriendo un espacio poético-clínico en un medio de la inmensa “nube internéutica”.
Arte Clínico nació de un trabajo en equipo y de años de búsqueda para nombrar una metodología que integrará dos universos que antes parecían irreconciliables: mi experiencia como artista desde las artes expresivas —música, danza, teatro y la comicidad—, que despliegan el lenguaje sensible y creativo; y la psicología y psicoanálisis, que abrieron sentido y saber allí donde el sufrimiento parecía cerrar toda posibilidad. Inspirado además en el savoir-faire del psicoanálisis y en la tradición médica que observa al paciente desde las manos, lo perceptivo e intuitivo, Arte Clínico propone un modo de presencia que trasciende lo técnico y una práctica que busca sostener al paciente desde su singularidad, reconociendo que la intervención y la teoría diagnóstica son guías al servicio de la persona, nunca recetas universales.
En este enfoque, la metodología conecta, además, con lo que se conoce como la clínica del uno a uno: acompañar a cada persona en su singularidad, adaptando la técnica y la metodología a cada caso. Como menciona Umberto Eco en la cita al inicio del texto, necesitamos apoyarnos en un andamiaje conceptual para acercarnos a lo real, pero tarde o temprano debemos soltarlo y escuchar lo que emerge en cada historia, o en cada abordaje teórico. Arte Clínico hace precisamente esto: mantener una metodología flexible, permeable y transformable según el proceso de quien se encuentra en el espacio terapéutico o formativo.
En definitiva, Arte Clínico es una metodología que tiende puentes entre emoción, cuerpo y palabra, integrando formación y práctica terapéutica. No se trata solo de técnica, sino de ofrecer un espacio donde lo humano puede desplegarse en su complejidad y encontrar voz, presencia y sentido. Es una práctica que reconoce que la creación artística es, a menudo, también una forma de sanar.
Gracias por leerme. ¡Nos vemos en el próximo post!